La artista colombo-reoyorkina-española, Ivonne Sánchez-Barea me nomina para publicar un poema en Facebook. Éste es de mi primera visita a Pompeya, que luego recitaría para Radio Ecos Poéticos, conducido por mi amiga María Sánchez Román. Un largo recorrido para estos versos.
Un ángel caído besa la noche
arrastrando hasta la Tierra
miles de estrellas. Sobre el Vesubio
descansa, asustada, la Luna.
Puede que sus alas rompieran el cielo
en un murmullo de oscura derrota
y que su furia encendiera la lava
y que redujera a cenizas
la beldad de Pompeya.
Testifican que unas lágrimas
arañaron el monte,
que una densa humareda
se extendió sobre Herculano,
que se hundieron los barcos…
Lloraban, dicen, el cielo y la tierra;
y un Dios, que también lloraba,
fecundó aquellas
laderas
con las uvas Piedirosso de su sangre.
Aseguran que a las tres en punto
se vierte un espejismo luz
entre los pámpanos verdes,
que las nubes descienden
como un derrumbe de claveles
sobre los viñedos
derramando ese cáliz victorioso
para borrar todo vestigio de muerte.
Hay un simulacro de júbilo
en el vuelo de los pájaros,
vasos rebosantes de Verdecca y Falanghina,
una promesa de triunfo
para el cristal mancillado de la humanidad.
Y hay, en fin, unos brazos extendidos,
como alianza perpetua, entre lo alto y el suelo,
un pañuelo bordado de amor
una copa a rebosar, del mejor vino
para poderlo escanciar, ya sin lágrimas,
a los pies de este nuevo Vesubio.
Antonia Cerrato Martín-Romo
Lacryma Cristi
22/04/2020 2004223734658
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